Toda persona que corra por pasión estará de acuerdo que no hay frío ni lluvia que los pare. Y es que el running se ha convertido en la actividad física preferida de muchos, y sin importar si es invierno o si es verano, de igual forma un “runner” saldrá a hacer su respectivo entrenamiento. Lo que sí debes tomar en cuenta, si formas parte de estos corredores empedernidos, es en cómo cuidar tus huesos y tus articulaciones si afuera las bajas temperaturas imperan.

 

Las bajas temperaturas tienen gran impacto sobre nuestros músculos. El frío puede causar molestos dolores musculares y en articulaciones, cuando hace frío los músculos se contraen ocasionando tensión. Esto obliga a que las articulaciones también se muestren más rígidas, ya que tanto los tendones como todas las fibras musculares están más contraídas que de costumbre.

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Este padecimiento es producto de la dificultad que tiene el cuerpo en entrar en calor en esta época del año. Las articulaciones tardan mucho más en ponerse a funcionar de manera correcta. Es por ello que en invierno el calentamiento previo antes de correr debería ser más extenso. Aunque también hay que tomar en cuenta que el dolor y la molestia se acentúa si ya previamente habías sufrido alguna lesión en articulaciones o músculos.

 

Del mismo modo que deberás calentar por más tiempo, deberás moverte por mucho más tiempo, es decir, al terminar tu carrera, ve disminuyendo la velocidad paulatinamente, no intentes enfriar el cuerpo inmediatamente metiéndote en algún lugar o en un auto. Termina tu entrenamiento con una pequeña elongación y camina un rato.

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La vestimenta también es importante, no subestimes el poder del frío. Lo ideal es que te vistas con capas y que cubras tus extremidades, de esta forma podrás ir controlando la temperatura de tu cuerpo al sacarte capa por capa de ser necesario.

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No esperes la noche para entrenar, siempre y cuando te sea posible sal a correr en las mañanas o al medio día. En invierno la deficiencia de vitamina D se hace presente con la ausencia del sol, lo que también afecta a los huesos y las articulaciones. Por esa razón prefiere salir a correr en los momentos más cálidos del día y donde puedas aprovechar los beneficios del sol.

 

Una dieta de muchas frutas y verduras es recomendable, ya que te proporcionan una dosis extra de vitaminas que te harán soportar de mejor manera las inclemencias del frío.